El intermunicipal, un evento que valió la pena


El domingo 24, de manera extradeportiva, por una gresca que se formó entre los jugadores de Itagüí y Santuario en los últimos minutos de la final, que algunos consideraron parte de un partido final, terminó el Intermunicipal de fútbol, el denominado “Mundial de los pueblos”, en una tarde soleada, clima especial para una fiesta deportiva.

En efecto, el evento fue una fiesta, no solo por el juego que presentaron los seleccionados presentes, sino por la presencia de público que llegó a las tribunas, sobre todo en los partidos del equipo local.

Precisamente, la asistencia fue uno de los elementos que llevan a pensar que valió la pena, porque si bien el certamen es para definir un campeón, el público es una compañía importante para el espectáculo y eso fue destacado por los visitantes, porque siempre vieron en las tribunas aficionados.

Es un detalle para destacar, pues, son muchas las ocasiones en las que los eventos proyectados para la comunidad no tienen respuesta y así se pierde parte de la inversión de esos dineros públicos, que ejecutan las administraciones.

Desde luego, valió la pena, por uno de los objetivos implícitos en programaciones como esta: la imagen del municipio, al igual que la dinamización de la economía, dos aspectos unidos, porque si la imagen es positiva, los visitantes hablaran bien de su estadía y si a los comerciantes les va bien, ellos son un aporte a la dinámica económica municipal.

Itaguí, campeón

El representante del Area Metropolitana, retuvo el título, para inscribirse como el campeón en las últimas tres ediciones de este torneo que cumplió la edición número 53 de su historia.

Con un juego tranquilo y una actitud hasta “sobradora”, los itaguiseños enfrentaron el campeonato y demostraron por qué su favoritismo, pues cuando tuvieron que acelerar, lo hicieron, a excepción de su primer partido, cuando empataron con San Jerónimo.

En la final, empezaron perdiendo, empataron y pasaron derecho hasta el 3-1, momento en que se armó la gresca, que había comenzado en el 2-1, calmada por el árbitro con una expulsión para cada equipo, pero en esta, a falta de unos 5 minutos, dio por terminado, un partido interesante, bien jugado y con emociones.

Las agresiones se originaron, al parecer, porque un jugador de Itaguí, le dedico el gol a uno del Santuario, la Policía intervino y algunos directivos, sin embargo, alcanzaron a golpearse. La afición, que animaba a ambos equipos o disfrutaba de la final, abandonó el escenario y muy poca esperó la premiación.

Con Yarumal, satisfechos

El seleccionado yarumaleño, aunque el objetivo era estar en la final, dejó satisfechos a sus seguidores que llenaron el escenario en cada uno de los juegos y su mayor retribución, fue el triunfo sobre Caucasia, quizá en el mejor partido de todo evento, porque se jugó con intensidad y fue vibrante la victoria en la última jugada, con el público de pie, ante el eterno rival de los zonales.

Buen sabor, un poco agridulce en la semi final, porque Santuario, no se notó tan superior y al equipó le faltó un poco en ataque, para romper el 1-1 y evitar la lotería de los cobros desde el punto de pena máxima, en la que la suerte favoreció al portero santuariano que tapó dos de los cobros y así dejar al local, como tercero e invicto.

El público, 10 puntos

Ningún equipo logró la máxima puntuación, pero el público sí, pues no faltó en todos los partidos, por eso pudieron ver a equipos que merecieron más, por su entrega, como La Pintada y San Jerónimo y otros que les faltó categoría, como Remedios y, especialmente, Santa Rosa, el de más pobre presentación.

Nuestros árbitros

Pendiente del torneo, estuvo David Espinosa, quien ya pitó su primer partido del año, de la B profesional, con buenos comentarios -dijo- y sigue preparándose para el sueño de la A, y quizá observó a Bautista Mora, quien hizo varias asistencias y Juan Pablo Vargas, quien además de asistencias fue central en un partido.

Ganancias

Ganó la recreación, porque, tal vez, mal contados, unos 2.000 yarumaleños disfrutaron de los partidos; ganó la economía, porque algunos vendedores lograron ventas inesperadas durante una semana; los taxistas, porque muchos de esos aficionados los ocuparon; los restaurantes y los hoteles y otros comerciantes, porque, 200 personas, aproximadamente, fueron los visitantes durante estos días; ganó, el estadio, por las mejoras, y ganó el alcalde y la primera dama y desde luego todas las personas que estuvieron en la logística, porque se escucharon muchos elogios para ellos y la organización, ósea, ganó Yarumal.

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