Holanda estudia aprobar una píldora del suicidio para los mayores de 70 años “cansados de vivir”


Un estudio encargado por el Gobierno holandés muestra que más de 10.000 personas mayores de 55 años querrían tener acceso a esta píldora, “cansados de vivir”

El Gobierno holandés se está planteando permitir que miles de personas mayores de 70 puedan tener acceso a una “píldora suicida” para terminar con su vida a través de la eutanasia. El Ejecutivo acaba de publicar los resultados de un primer estudio llevado a cabo sobre este tema, en el que esperaba poder tomarle el pulso a la población holandesa sobre una ampliación de la regulación de la eutanasia.

La respuesta ha sido abrumadora: más de 10.000 holandeses mayores de 55 años querrían poner fin a su vida recurriendo a la eutanasia cuando hayan “completado su vida”. El estudio, encargado por el Ejecutivo holandés, ha reabierto el debate sobre el acceso a esta solución de personas “cansadas” de vivir.

El comité de investigación entrevistó a más de 21.000 personas mayores de 55 años a 1.600 médicos de cabecera y estudió más de 200 solicitudes de eutanasia ejecutadas y rechazadas estos meses, para concluir la composición y el porcentaje de personas que, sin estar gravemente enfermas, no quieren seguir viviendo por la vejez.

Dos tercios quieren morir en casa

De los que dijeron querer morir un tercio pediría ayuda médica con el suicidio, mientras que dos tercios prefieren morir en casa si se le proporcionan las sustancias necesarias para una muerte asistida cuando tengan “una acumulación de quejas por la edad” y un “sufrimiento insoportable y sin esperanza”.

Los investigadores, que no hacen recomendaciones futuras, subrayan que el deseo de morir no es un “hecho establecido” en el caso de los ancianos y puede tanto disminuir como desaparecer si su situación física y financiera mejora, impactando para bien en la calidad de vida, o en que dejen de sentirse solos o dependientes. Además, una de las características del grupo que muestra su deseo a morir es que “no es precisamente un grupo saludable”, sufren quejas físicas y mentales, luchan contra la soledad o incluso lidian con problemas financieros y familiares.

Holanda es uno de los países en los que la muerte asistida de los enfermos cuenta con mayor aceptación de la Unión Europea. En 2002 daba luz verde a su primera Ley de Eutanasia que, en su primer año de vigencia fue utilizada en 1.880 ocasiones. Un lustro más tarde esta ley amplió sus condiciones de aplicación y ya son actualmente alrededor de 7.000 personas las que cada año la utilizan. Una media de 20 casos diarios. 

Desde que la eutanasia fue legalizada, dos de los requisitos imprescindibles para lograrla son sufrir una enfermedad incurable y estar luchando contra un dolor insoportable que suponga un sufrimiento diario para el paciente que pide morir de forma reiterada, lo que no incluye achaques habituales de la vejez.

Debate dentro y fuera del Gobierno

Legalizar la eutanasia para personas mayores que ya no quieren vivir por considerar que han completado su vida es un tema que divide la coalición del Gobierno holandés: el partido liberal (VVD) tiene dudas mientras que los progresistas (D66) están detrás de la idea, pero Llamada Democristiana (CDA) y los conservadores de Unión Cristiana (CU) están en contra de la ley.

El único compromiso al que llegaron los cuatro en el acuerdo de coalición fue solicitar esta investigación y que, hasta su publicación, nadie presentaría una propuesta de ley. El grupo progresista presentará “pronto” en el Parlamento el proyecto de ley porque considera que esta investigación “ofrece suficientes puntos de partida”, aunque hay dudas sobre si lograrían un respaldo mayoritario para cambiar las normas durante esta misma legislatura, a la que solo queda un año.

“La investigación estudia a un grupo más amplio (de más de 55 años) que el objetivo de nuestro proyecto de ley (más de 75). Se trata de dar la opción de poder morir con dignidad en la vejez, cuando uno considere que su propia vida está completa. La gente quiere garantías de futuro”, aseguró la diputada progresista Pia Dijkstra.

El ministro de Sanidad, Hugo de Jonge, cree que “si nos fijamos en lo diverso que es el grupo estudiado, una regulación legal no es la respuesta”, y aseguró que “no hay una solución única para todos” los que tienen deseo a morir. El funcionario, del partido democristiano, considera que la sociedad holandesa debería hacer todo lo posible “para garantizar que estas personas recuperen las ganas y el sentido de la vida“, y analiza que este informe “en todos sus tonos grises” proporciona una buena base para un diálogo sobre la fase final de la vida en los Países Bajos.

Por su parte, Unión Cristiana lamenta que la investigación dé la imagen de que esas 10.000 personas son un grupo de “ciudadanos totalmente autónomos que, después de una vida exitosa, principalmente quieren estar a cargo de su propia muerte”.

“Darles una pastilla suicida sería la respuesta más cínica a las preocupaciones que tienen estas personas con deseo de morir. Lo que estaríamos haciendo es abandonarlos, en lugar de estar ahí para ellos”, alertó la diputada de CU, Carla Dik-Faber.

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